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VILLAS TERMALES HOY
En el cambio de siglo, octubre del año 2000, celebrábamos en el monasterio de San Clodio, Leiro (Ourense) las primeras Jornadas de Villas Termales, y un año después, las Jornadas de Municipios Termales de Caldes de Montbui, Barcelona, confirmaban el arranque de una asociación de municipios a nivel estatal: La sección de municipios con aguas minerales y termales de la Federación española de municipios y provincias, FEMP.
En el Congreso anual celebrado en Guitiriz, Lugo, el pasado año, la asociación ha crecido hasta el centenar de miembros, gracias al esfuerzo de alcaldes y técnicos, entre los que no podemos olvidar a Montserrat Doménech y Xavier Ballbé.
En el año 2002 por encargo de una incipiente Sección se nos solicitaba un primer informe para definir el concepto de Villa Termal:
.- Declaración de Patrimonio Cultural y Natural vinculada al termalismo.
.- Un establecimiento Balneario, con al menos 5 técnicas termales.
.- Alojamiento, en tres distintas categorías, y capacidad suficiente para el servicio Balneario.
.- Oferta complementaria cultural y deportiva establecida.
.- Planeamiento que garantice la ordenación del territorio y la protección de los recursos termales, patrimoniales y naturales y su capacidad de carga. Implantación de la Agenda local 21.
Estos ambiciosos objetivos marcarían, a nuestro juicio, el camino en el que los municipios termales debieran fijar su rumbo, y en el que han estado trabajando estos últimos años, aunque queda todavía mucho por hacer.
A día de hoy, siete años después del origen, el panorama termal del estado sigue en proceso de ebullición con crecimiento de la oferta y la demanda, aparición de nuevos destinos, y centros, en todas las especialidades y categorías hoteleras, en un boom, al que aún no se le ve final.
A la par, o a su sombra, otros centros, y destinos pretenden aprovechar el tirón del nuevo? turismo de salud, satisfacer las demandas potenciales, y aprovechar la moda wellness.
Ahora que muchos de nuestros centros balnearios, cumplen un siglo de turismo de salud verdadero, y muchos siglos de servicio a sus vecinos y usuarios, se impone una reflexión aprovechando la situación de bonanza, a pesar de todo.
Esa reflexión que nos hace mantener la idea de la oportunidad, de las VILLAS TERMALES, como destino turístico, como instrumento de desarrollo rural, de conservación y activación del PATRIMONIO BALNEARIO, de salud pública, y marco de encuentro entre las administraciones y los empresarios, aquellas ordenando su territorio y sus recursos, y estos gestionando y operando los centros, y ambos solicitando la colaboración de las demás administraciones implicadas, sobre la base de un modelo planificado, un PLAN ESTRATEGICO TERMAL.
De las administraciones, comenzando por las desaparecidas administraciones sanitarias, que parecen desconocer el valor del recurso minero medicinal y sus entornos como instrumento de salud.
Las competentes en desarrollo rural, que comienzan de modo incipiente a interesarse por este fenómeno, como instrumento de creación de riqueza y fijación de población.
La presente y salvadora IMSERSO, que tanto ha hecho por la recuperación de los balnearios, pero que si no modera su afecto se puede convertir en el abrazo del oso, por exigir plazas, y precios en tan reducidos márgenes.
La administración competente en Minas, que además de investigar y legislar, debieran tomar ejemplo del vecino Portugal, implementando una política activa de mejora de las captaciones, y de gestión de los perímetros.
Y aunque sabemos que es más fácil un folleto que un saneamiento, saludamos el reciente interés de la administración turística del estado, sobre todo por su visión de conjunto: El club de producto promovido por Turespaña, Segitur y Anbal, el convenio entre la Sección de Villas Termales de la Femp, y Turespaña, y el estudio sobre el Turismo de Salud en España, del que esperamos grandes resultados y propuestas.
Pero volvamos a los protagonistas principales, que son los Ayuntamientos y los empresarios de los diversos establecimientos termales.
De los municipios, que debieran con el apoyo de las anteriores administraciones, realizar un esfuerzo en la ordenación de su territorio, y por tanto de priorización de lo termal, en sus inversiones y actuaciones, en la protección de sus recursos, de dotación de servicios básicos, y de coordinación con los operadores.
De los empresarios, que adquieran esa condición de inversión y riesgo, que apuesten por la puesta en valor de sus recursos, por singularizar su oferta en función de sus aguas, y de los recursos de su entorno, huyendo de modelos y modas pasajeras, creando riqueza y empleo.
Hoy que la asociación de Balnearios se llama por su nombre, y las Villas por el suyo, es el momento de que ambas dirijan una iniciativa de acuerdo entre las partes, en una estrategia común que es hacer ver al conjunto de la sociedad, y a los poderes públicos la importancia que para este país tienen los recursos termales, desde el ámbito sanitario, turístico, industrial, de servicios sociales, y de desarrollo rural.
De poco sirve una flamante piscina de olas con agua termal, si detrás del muro, el personal entre cerveza y cerveza, orina y defeca al lado de las pozas donde se baña. Tampoco sirve de mucho un instituto termal, al lado de un decrépito balneario, gestionado como en el siglo XIX.
Por ello, en un futuro en el que la competencia será global, incluso en este sector, la necesidad de conseguir la excelencia del producto termal, que nos permita disfrutar de otro siglo de vigencia, precisa de la acción conjunta y coordinada de los municipios y las empresas, cada uno en su papel.
Conocemos a alcaldes y alcaldesas empeñados y empeñadas en un futuro termal para sus villas, en muchos casos el único futuro que les queda, también a reconocidos empresarios y empresarias, solo deseamos que sus proyectos sean coincidentes . . . A, y si es posible que nos los encarguen!
TALASOTERAPIA:
MODELO DE DESARROLLO SOSTENIBLE PARA NUESTRAS COSTAS.
Este articulo plantea las oportunidades que la Talasoterapia presenta en las costas españolas, dentro de un marco planificado, respetuoso con el medio ambiente, atento a la puesta en valor de nuestros recursos, singularizando nuestra oferta como estado marítimo, y apostando por un producto turístico diferenciado y generador de riqueza y de un desarrollo local sostenible y perdurable.
Partimos de la base del reconocimiento del Turismo como primera industria mundial, y de las oportunidades de desarrollo que puede representar si se lleva a cabo de un modo ordenado, y compatible con el entorno.
De los inmensos recursos marinos de España, hoy desaprovechados, y de su idoneidad para la creación de nuevos productos de calidad.
De los recursos paisajísticos y naturales que encierran nuestras costas, y de la necesidad de apuestas estratégicas que expliciten su puesta en valor y una nueva lectura del desarrollo territorial.
La existencia de un rico legado, etnográfico, arquitectónico y de patrimonio industrial, hoy olvidado y en claro riesgo de desaparición.
El sumatorio de entorno global, las nuevas demandas de turismo saludable, los valiosos recursos de la costa española, y del necesario trabajo científico multidisciplinar, nos lleva a defender un nuevo modelo de desarrollo turístico costero en el que la talasoterapia tenga un papel relevante.
El agua de mar con sus más de 912.800.000 km3, y más del 70% del total del agua del planeta, es un recurso global fundamental por su cantidad, y por su composición: Medio interno isotónico de todos los animales, incluido el hombre. El 70% de un ser humano es agua de mar, y fue empleada desde la antiguedad como medio terapéutico, hasta nuestros días. La suma del agua y el medio marino, dan como resultado un entorno excepcional para el desarrollo de la Talasoterapia.
Definimos Talasoterapia como la utilización terapéutica del agua de mar y el medio marino, y por extensión al sector Turístico al conjunto de servicios asociados. La referencia normativa de la asociación francesa Mer et Santé nos habla del empleo bajo vigilancia médica del agua natural y de los productos del mar, a una temperatura entorno a los 38º, en un entorno marítimo, y con los medios técnicos y personales adecuados.
El agua de Mar y el medio marino son especialmente importantes en España, con más de 8.000 kms de costa, y más de 150 islas, generador de valiosos recursos naturales. Con un paisaje marino sólo parcialmente conservado, con contornos poco industrializados, e importantes muestras patrimoniales en la franja costera.
El sector turístico, que en el último año 2005 llego a los 808 millones de llegadas, se confirma como la primera industria mundial, con claro protagonismo europeo. Dentro de el, el Turismo Termal o Turismo de Salud está llamado a ser un de los productos con mayor capacidad de crecimiento, con tasas anuales del 20% en USA, y del 15% en la UE.
España dispone de los recursos naturales necesarios, de los entornos adecuados, y de los recursos humanos y técnicos para convertirse en un país de referencia de la Talasoterapia en Europa, dando un salto cualitativo en el rendimiento económico de la actividad turística, singularizando su oferta en un mercado cada día más competitivo.
La talasoterapia, se convirtió en los últimos años en el espolón de desarrollo y cualificación del nuevo Turismo de Salud, desestacionalizando y desconcentrando la oferta, creando nuevos destinos en las costas “frías”, y recualificando destinos de playa del pasado siglo en decadencia.
En Francia en los años 80, la Talaso atlántica le dio la vuelta al termalismo francés, incorporando nuevos productos y servicios, orientados al bienestar, a nuevos públicos (mamá-bebé), y nuevas necesidades (anti-stress, no smoke).
En Italia y Portugal está incorporada al Turismo de salud, en el primer caso en los programas financiados por la sanidad estatal y los seguros médicos, y en Portugal como miembro de la asociación profesional.
La Asociación Europea de Balnearios (ESPA) tiene a varios Centros de Talasoterapia como miembros, y en el reciente congreso de San Pedro do Sul 06, decidió impulsar una comisión específica para el estudio y desarrollo de la Talaso.
La legislación turística de algunas comunidades la reconoce asimilada con los productos balnearios, pero la falta de una normativa a nivel estatal hace peligrar su consolidación ante las diversas alternativas que se manejan siendo crucial el papel de la asociación española de talasoterapia para apostar por un producto natural, sostenible y de calidad terapéutica y turística contrastada.
En este momento de dudas acerca de la viabilidad del modelo turístico tradicional de sol y playa asentado en nuestras costas, de exagerada presión inmobiliaria e industrial, pensamos que ha llegado el momento de un análisis más riguroso de los recursos litorales, de las posibilidades de su desarrollo sostenible, y de una nueva visión.
Por ello proponemos una vuelta a los orígenes, aquellos en que el agua del mar se consideraba milagrosa sanadora en las costas griegas de Sibaris, o en la Baia Romana, o las fértiles playas de Dieppe para la monarquía europea, hasta llegar a los inicios del pasado siglo con los baños de Ola de Santander, los palafitos de mar de Alicante, y las casa de baños de mar de todos las ciudades marítimas españolas desde A Coruña a Cádiz.
Trabajamos en un nuevo modelo sostenible de la costa, que apoyándose en lo que se entiende por “coastal management”, reconozca e integre los valores naturales del lugar, estimule la incorporación los diversos patrimonios costeros, apueste por la desconcentración de la oferta, la desestacionalización, el reciclaje territorial, y la creación de empleo de calidad.
Porque hablamos de crear riqueza, porque como la pesca, los astilleros, las refinerías, es una industria, la primera industria mundial, pero al contrario que estas depende de la calidad del medio, del medio marino y del medio paisaje para garantizarse éxito.
Este modelo puede ser aplicable a destinos maduros (que no podridos) existentes, siempre y cuanto se asuma que es un cambio de modelo, y no sólo de edificaciones, y por tanto pasaremos de una idea de plazas hoteleras, a una idea de experiencias, y de objetivos cuantitativos, a otros cualitativos, porque estamos hablando de talasoterapia, en definitiva de salus y de entornos saludables.
Desde esta óptica, y con estos objetivos, en CRECENTE ASOCIADOS llevamos varios años trabajando en este campo con diversos proyectos como el SPA BOAT una embarcación de talasoterapia, planteada como crucero de día, en un proyecto de I+D sobre la Talasoterapia como motor de desarrollo en Galicia, y en diversos proyectos arquitectónicos, pero de estos hablaremos en otra ocasión.
Saludos Termales.
SPATIZACION
Estamos “spatizados”?
Hace diez años el director de uno de los más importantes conjuntos termales de nuestro país, me comentaba que estaban desarrollando la idea de un nuevo producto, crear un SPA…
Hoy estamos rodeados de spas por todas partes, “ a spa in every corner” decía en Berlin el director de Mandara Spa internacional. Tanto es así que las principales locomotoras del sector en USA, han encargado a la Universidad de Cornell un estudio para definir lo que es un Spa, o lo que debe ser, para diferenciarse de la proliferación indiscriminada de estos centros (destination spa group study).
Mientras, los tradicionales centros balnearios renuncian a su origen, las villas termales europeas se renombran villas spas, y hasta Aguascalientes, el baño del Inca, en el Santuario Histórico de Machupicchu renuncia a su nombre.
Que ha hecho la palabra balneario para merecer ser repudiado, o que ha hecho el spa para ser tan anhelado.
La definición de spa de la enciclopedia británica habla de fuente de agua minero medicinal con un entorno adecuado, y cita relevantes balnearios británicos y europeos, alguien la ha leído?. La definición de la british es la definición de un Balneario.
Los Spas en España son en cambio servicios de proximidad que pueden contribuir a nuestro bienestar, descanso y ocio, pero no son centros terapéuticos, y difícilmente generadores de actividad turística. Los hoteles spas se convierten en motivo de atracción y decisión del viaje, solo en casos muy singulares ( Deborah Szekely y Rancho la Puerta solo hay uno). Y en el resto es un amenity que complementa los servicios del hotel, previamente seleccionado por su sol, su playa, su nieve, su ciudad, o sus museos.
En América del Norte y en su área de influencia económica, se habla de Spa como Special Personal Adventure, y para encontrar un Spa con agua mineral, tenemos que pasar los Spas para mascotas, luego las peluquerías spas, más adelante los spas de día, los de noche, hasta llegar a los Mineral Springs Spas.
La cuestión que se nos plantea, en el siglo de la sostenibilidad, es por que renunciar a un recurso natural de virtudes probadas, (aunque poco verificadas e investigadas hasta el momento), máxime en un estado español tan rico en manantiales y fuentes minero medicinales. Porque renunciar a una cultura europea y al “medical background” que nos caracteriza. Porque renunciar a las múltiples posibilidades aún por descubrir de las aguas minerales ( y las aguas marinas sanas) y sus productos derivados (peloides).
Una razón es la complejidad de crear y gestionar un balneario muy superior a la de un Spa; otra la imagen que los propios balnearios nos proponían hasta hace poco tiempo; también el poco respeto que algunos de ellos demuestran al recurso agua, y también que nuestras villas balnearias adormecían condescendientes en su pasado.
La falta de una política de comunicación por parte de los balnearios tampoco ha ayudado. Refugiándose tras la legislación o parapetándose tras las administraciones, no se llega al cliente final, que a la postre es quien decide. Pero esos tiempos han cambiado, con el nuevo rumbo de una asociación que comienza asumiendo la denominación Balnearia en su propia definición.
En cualquier caso todo ello no justifica que un estado como el español, con 3000 manantiales de agua minero medicinal (conocidas) no saque partido de esos recursos, no investigue nuevas aplicaciones, y no transmita al mercado turístico aquellos productos y servicios, en los diferentes segmentos que la demanda requiere, desde los más terapéuticos, a los más lúdicos, o especializados en bienestar, belleza o descanso.
Máxime con lo que el termalismo representa para la desestacionalización de la demanda y desconcentración de la oferta, su capacidad para crear productos de calidad diferenciada, e incluso para recualificar y reposicionar destinos en maduros, como es el caso de la talasoterapia.
Y lo que es más importante por que la diferencia está en el agua, El agua que según Tales de Mileto, es el origen de los otros elementos: el fuego, la tierra y el aire, en definitiva el origen de la vida. Y esas aguas que son vida y calidad de vida, se están convirtiendo en un bien cada día más escaso.
Inipis, Saunas, Furös, Pozas, Aguas calientes, Bad, Baños, Caldas, el agua termal y minero medicinal en sus múltiples manifestaciones por todo el mundo, es fuente de conocimiento, y pudiera ser fuente generadora de los más diversos productos turísticos, que dieran respuestas a las demandas de la sociedad y del mercado turístico, a nuevos centros termales. Mientras se consolidan propuestas repetidas hasta la saciedad, anticipando un futuro agotamiento del modelo Spa, que algunos sitúan en el 2010.
Si Balnearios. La palabra mágica del agua, y la salud, del origen del turismo de masas, fuente de nuevas propuestas e ideas, esa que queremos cambiar porque no nos suena bien?. Si Balnearios. Os es que cuando usted lee HOTEL, solo piensa en uno de esos en calles oscuras y con luces rojas?
DESESPATICESE.
Por cierto el director en cuestión construyó un nuevo Hotel-Balneario, de los mejores del estado, aunque el no lo sabía.
BAÑOS DE OLA. POSTALES DEL PASADO
MONICA CRISOSTOMO. CRECENTE ASOCIADOS
Dentro de la oferta de turismo de salud, los balnearios gozan de un cierto reconocimiento histórico, por el contrario la talasoterapia es entendida como una terapia de última generación y novedosa, a pesar de que las prácticas de los establecimientos balnearios y los baños de mar tuvieron su época de esplendor en el mismo periodo de tiempo, a lo largo del siglo XIX y primeras décadas del XX.
Los balnearios iniciaron primeramente la actividad, aunque pronto se pusieron a la altura los establecimientos de baños de mar al ofrecer baños medicinales, algas, chorros, lodos y otras muchas técnicas.
Sus funciones eran similares, prevenir y mejorar la salud mediante el empleo del agua, coincidiendo el perfil del bañista y en muchos casos las técnicas de agua, aunque siendo distinto el cuadro de enfermedades y claramente la diferencia de que los Balnearios se originan en puntos donde existen fuentes de agua minero medicinal, normalmente en lugares de interior, y por el contrario los baños de mar, que como bien indica su término, se levantan en la costa, al pie de las playas para poder hacer la terapia marina consistente en el empleo de agua de mar (hidroterapia), el aire marino (aeroterapia) y la radiación solar (helioterapia).
También existió la complementariedad entre tratamientos termales y marinos, según señala Roza (1995), el arzobispo de Sevilla (siglo XIX), Ceferino González, iba a Gijón a tomar baños de mar y después se desplazaba al balneario de Caldas de Priorio.
Centrándonos en el origen, aunque existen referencias del uso del agua marina desde la antigüedad, el comienzo de la práctica de los baños de mar surgió en el siglo XVII siendo Inglaterra el país pionero, hecho que favoreció que en el siglo XVIII ya contara con 60 baños. También fue un médico inglés, Richard Russel el autor del primer tratado moderno de talasoterapia en 1750 “The use of Water”. Según García (1869) Francia aprovechó sus conocimientos, convirtiéndose en principal propagadora de sus principios, y superando a Inglaterra en la promoción del modelo, que posteriormente se extendió a Bélgica, Suecia, Portugal y España.
Inicialmente la práctica de los baños de mar se realizaba con fines sanitarios, una actividad difícil de realizar, ya que no encajaba con los valores sociales de la época y por el miedo ante el mar como un espacio desconocido e inseguro.
Según la Federación Internacional de Termalismo en 1820 el baño de mar terapéutico pasa de la playa al interior de nuevos establecimientos hidroterápicos donde también se tomaban los baños calientes.
Es a partir de mediados del siglo XIX cuando estos baños se convierten en un hábito social, identificado con una clase social de alto poder adquisitivo, promovido por la realeza y la burguesía. En España los precursores fueron la reina Isabel II que frecuentaba las playas de San Sebastián y el rey Alfonso XII, habitual de los baños de Santander.
De este modo aparece la moda de los baños de mar, y con ella los baños higienistas pasan a convertirse en prácticas de ocio, transformando a los enfermos en veraneantes. Este cambio implica la aparición de destinos que promueven un modelo particular de urbanización, es el modelo de la ciudad-balneario, formada por casas de baños, hoteles, paseos marítimos, instalaciones deportivas y casinos. Este modelo fue motivado por la burguesía, quien copiaba la costumbre de la aristocracia, con el traslado de residencia durante la época estival a lugares del litoral, aparece así la segunda residencia de verano y la oportuna transformación en las poblaciones costeras. En la actualidad muchas de ellas son destinos de veraneo de “sol y playa”, como Alicante, Baiona, Tarragona…
En este desarrollo, la accesibilidad tuvo un papel decisivo, la aparición de la maquina de vapor en el siglo XIX revolucionó el transporte marítimo y ferroviario, facilitando el acceso a la costa y también limitando el desarrollo en los puntos costeros que tenían el privilegio de gozar de estas vías de comunicación.
Los establecimientos de baños de mar atendían a diferentes denominaciones: balneario de mar, baños de ola, baños marinos, casa de baños, estación balnearia y talasoterapia. Este último neologismo, “talasoterapia”, fue inventado en 1867 por el francés La Bonnardier, quien unió las palabras griegas: “thalass” (mar) y “terapia” (curación), para designar la terapia que emplea los beneficios del medio marino, comprendido por el clima marítimo, el agua de mar, los barros marinos, las algas, la arena y otras sustancias de mar, con fines preventivos y curativos, bajo vigilancia médica continua.
En la oferta de los establecimientos de baños de ola se podían encontrar distintas tipologías de baños según las necesidades y perfil del cliente: baños militares, civiles, reales, populares y burgueses, contando incluso con sanatorios marinos.
A la hora de realizar el baño había diferencia entre tomar baños de mar con una concepción más genérica, refiriéndose a la actividad de baños, y los baños de ola, que se realizaba en el mar con oleaje para lograr el efecto de hidromasaje.
La funcionalidad curativa e higienista de los baños debía satisfacer a los distintos grupos sociales, además se debe recordar que normalmente los establecimientos estaban en lugares de dominio público, así que los balnearios ofrecían baños a la clase más desfavorecida a precios módicos, o incluso de forma gratuita pasando posteriormente los gastos al ayuntamiento. En base a esta diferenciación social los espacios litorales fueron acotados, mediante la limitación de zonas y usos de la playa a diferentes horas, con el objeto de evitar mezclar bañistas de distinta condición.
De igual modo se hizo una distinción de sexos, dividiendo las playas para mujeres y hombres, como fue el caso de A Coruña en 1875, donde se publicó una normativa que exigía que las playas donde se permitiese el baño, estuviesen debidamente separadas para los hombres y mujeres, normalmente los niños se situaban en el lado de las mujeres. Estas normas también afectaron a la indumentaria del baño, siendo más exigentes en los trajes de mujeres, quienes tuvieron que pasar por incómodos vestidos con corpiño ajustado, cuello alto, mangas hasta el codo, falda por las rodillas con pantalones bombachos por debajo, y con medias negras y zapatillas de lona -lo que no diferenciaba de bañarse con vestidos de calle-, hasta llegar a vestidos de punto, de lona e incluso túnicas con plomo que evitaban la erótica del vestido mojado.
En cuanto a las instalaciones de las estaciones marítimas, se componían de casetas de madera o lona para el cambio de traje, baños flotantes que consistían en garitas dentro del agua para que se filtrara entre rejas y tomar el baño dentro, la maroma, una cuerda que se adentraba en el mar a la que se sujetaban los bañistas que no sabían nadar, y por aquel entonces, era imprescindible la figura del bañero, un auxiliar para ayudar a los bañistas, su función era llevarlos en brazos al mar y acompañarlos durante el baño.
La decadencia de los baños de ola, tal y como se describen, llega con el cambio de los hábitos sociales entorno a los años treinta. De igual forma que los avances en el transporte revolucionaron el progreso de los baños de mar, en la vida moderna la aparición del automóvil hizo el efecto contrario, pues contribuyó a que muchas personas accediesen a playas fuera de la concesión, lo que unido a la pérdida de pudor y el consecuente abandono de las prácticas saludables iniciales del baño, conllevó a que no fuesen necesarios los servicios balnearios y la desaparición de las estaciones marítimas.
De este patrimonio marítimo todavía quedan vestigios a lo largo de la costa, es el caso de Cádiz que conserva el edificio del balneario de Palma y del Real destinado en la actualidad al Centro de Arqueología Subacuática del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, el centro de talasoterapia La Perla de San Sebastián, o la ciudad jardín de A Coruña. Como caso excepcional, destaca Santander, con el esfuerzo de rememorar estos tiempos pasados, con la celebración desde hace varios años de la fiesta de Baños de Ola.
Los nuevos hábitos de vida por la tendencia de una vida saludable, hacen resurgir la búsqueda del bienestar mediante el empleo del agua de mar, aunque también puede ser una necesidad fisiológica, tal como describe el doctor Ángel Gracia (2004) que basándose en las teorías de la relación entre el plasma sanguíneo y el agua de mar de Quinton, sostiene que el agua marina como origen de vida de los seres humanos es una necesidad vital. Tendremos oportunidad de comprobarlo en los nuevos centros de talasoterapia o a pie de costa durante este verano.
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Roza Candás, M.: “Los Balnearios en Asturias (1848-1935)”. Fundación. Gijón, 1995.
García López, A.: “Aguas Minerales. Tratado de hidrología médica, con la Guía del bañista y el mapa balneario de España”. Carlos Baillo-Bailliere. Madrid. 1869.
Comisaría Regia del Turismo y Cultura Artística. “Fomento del Turismo en España. Hidrología Nacional. Desarrollo y propaganda de balnearios”. Madrid. 1917.
“Madrid, Vigo, Santiago: Guía del turista”. Sucesores de Rivadeneyra. Madrid, 1912.
Gracia Rodrigo, A. & Bustos Serrano, H: “El poder curativo del agua de mar”. Morales I Torres, S.L. Barcelona, 2004.
Villas termales.
Hablar de Villas Termales será para much@s de ustedes rememorar las viejas villas termales europeas de Vichy, Bad, Baden-Baden, Spa, Caldes, o Mondariz. Varias de las españolas están de centenario en estas fechas.
Estos espacios urbanos crearon un nuevo paisaje ideal, frente a las densificadas y contaminas ciudades industriales de la época, se desarrollan escenarios saludables con todos lo servicios.
Estas villas conformaron a nuestro juicio los primeros destinos turísticos de “masas”, con los accesos, servicios y ofertas necesarios para acoger las demandas de la incipiente burguesía, y del reconocimiento del derecho a la vacación.
Desde la accesibilidad propiciada por el entonces incipiente ferrocarril capaz de proporcionar un transporte colectivo, rápido y atractivo tecnológicamente. Los hoteles de diversas categorías, que acogen distintos tipos de público, desde “los pobres de necesidad” hasta los príncipes y reyes, desde los enfermos a los vividores. Y que decir de las actividades, de pasear las aguas, a las fiestas y conciertos, hasta los casinos y salas de juego, el destino ofrecía todo un abanico de posibilidades.
Estos espacios dieron lugar a variadas obras artísticas, en la literatura, la pintura y la escultura, la arquitectura del espectáculo y del espacio público, al paisajismo, la música, la ópera, a la naciente fotografía, constituyendo hoy un rico patrimonio a valorar. Pero nuestro objetivo, no es hablarles del pasado, es hablarles de las Villas Termales del futuro
Comenzaremos aproximando una definición de lo que entendemos hoy por villa termal: aquel municipio accesible que dispone de un establecimiento balneario aperturado con diversos tratamientos, distintas modalidades de alojamiento, oferta complementaria natural y/o cultural, y que debiera disponer de los mecanismos de planeamiento adecuados para la protección de su patrimonio y puesta en valor de su territorio, de ese condicional hablaremos más adelante.
Entendemos por tanto las Villas Termales como un producto turístico complejo, en el que se dan los principios básicos del fenómeno turístico: atracción, accesibilidad, y servicios.
De igual modo que las villas del siglo XIX alcanzan su esplendor por una serie de razones coyunturales, hoy, esas y otras motivaciones estimulan las perspectivas de desarrollo de las nuevas Villas termales:
• El Turismo como primera industria mundial confirma su desarrollo, y dentro de él, el Turismo de Salud , como uno de los de mayor crecimiento.
• Europa emite 200 millones de turistas al año, y su edad media crece dos meses al año, configurando a la tercera edad, como la edad decisoria del consumo de un futuro muy próximo.
• El valor del recurso agua, confirmada por la directiva marco de la Unión Europea, y su singularidad y escasez maximizada con el agua mineral y termal.
• El cuidado de la salud como objetivo fundamental de la nueva sociedad de consumo del primer mundo: “Health is the megatrend”.
• La cultura “spa” como evento generacional, la generación del baby boom conforma una nueva demanda “spa booming to baby boomers” .
• La industria de la tercera edad, con mas medios, mas tiempo de vida y de ocio: “the new oldies” , que dejarán de ser un mercado cautivo para convertirse en un público mas selectivo, mas informado, mas exigente.
• La sostenibilidad en todos sus aspectos ambiental, cultural, económica, marca nuevos estilos de vida, y demandas de los usuarios.
• Es un producto desestacionalizado y no exclusivamente dependiente de las condiciones locales o meteorológicas, que crea su propio ambiente.
Es por eso que ahora que los vientos nos son favorables, que disfrutamos del éxito del termalismo, o del turismo de salud, y sus derivados, es el momento de pensar el modelo, de pensar el futuro.
El futuro es termal, pero el futuro no se espera, se crea, y las Villas Termales deben apostar por crear ese futuro, tomando algunas decisiones orientadores en este marco globalizado y tremendamente competido.
Del mismo modo que las villas originales, desde la Baies del mundo romano hasta los centros balnearios de los siglos XIX y XX, para poder transmitir algo es necesario tener clara la idea que se quiere transmitir, y en el caso de un espacio físico, esa idea se debe trasladar a la realidad. Las villas termales del futuro precisan de un PROYECTO.
Un proyecto que transmita una idea, que ponga en valor su recurso global el agua, pero también la puesta en valor de sus valores locales, patrimonios en un sentido amplio: natural, cultural, arquitectónico, hidrológico, geológico, literario, histórico, museos, colecciones, el cine y la literatura, el tren y el automóvil, la fotografía, la publicidad, artes y artistas, visitantes ilustres, conformando ese mix que nosotros denominamos Patrimonio Balneario.
Desde el conocimiento de las fuentes y manantiales, los ríos y los lagos, y sus espacios naturales asociados. A la arqueología del agua, a sus etnografías, al patrimonio industrial: envasadoras, captaciones, conducciones, depósitos, …..
Los hoteles de época, los espacios balnearios urbanos y arquitectónicos, los paseos y alamedas, los parques y jardines, las estaciones de ferrocarril, los espacios musicales públicos y privados, las salas de fiestas y espectáculos incluyendo los primeros cinematógrafos, los espacios para el deporte, …
Analizar estos y otros recursos y potencialidades, verlas desde una perspectiva termal, y conformar un esqueleto en que el insertar las diversas piezas para conformar una propuesta atractiva.
Pero también plantear la incorporación de nuevos activos espaciales y de servicios, incorporando nuevas arquitecturas de calidad, y creando nuevos patrimonios contemporáneos. Activos vinculados con el deporte y la actividad física. Con el cuidado y puesta en valor de la naturaleza, con espacios para la formación y la reeducación, con nuevas formas de alojamiento y convivencia, y con nuevas accesibilidades.
El cuidado de la imagen que preconiza esta revista, debiera trasladarse también al cuidado del espacio público, a la calidad de los servicios comunitarios, a la imagen urbana, y a los ámbitos colectivos.
En definitiva dar cuerpo a ese proyecto que nos conecta con nuestro entorno y con nuestros potenciales clientes, con la Cultura Termal Europea, que ha hecho a Europa más Europa, y que hoy podemos leer en los diversos estados de la Unión.
Todo ello se define en la Ordenación del territorio y del paisaje, en la asignación de usos, y definición de actuaciones, en la visión del conjunto frente a la individual, y en la priorización de la industria termal frente a otras con las que sea incompatible, porque es imprescindible territorializar las decisiones, para conseguir los objetivos de turismo sostenible tan anhelado y tan poco conseguido.
Ese destino termal debiera dibujarse incorporando una serie de variables que juzgamos claves para el éxito del viaje de las villas y de sus viajeros
La sostenibildad de un destino hoy depende de su permanencia en el tiempo, y por tanto las villas deben de dejar de ser destinos de temporada para ser destinos permanentes, admitiendo eso si las lógicas estacionales.
Aún reconociendo la prioritaria importancia del turismo, no se debe apostar por el monocultivo, sino por la integración armónica de otros usos, pues trabajamos sobre territorios existentes.
El recurso agua es fundamental, su conocimiento, protección y conservación, su manejo, su gestión, desde las aguas del manantial conocido, a los acuíferos, desde las fuentes y servicio público de traída, hasta el saneamiento, tratamiento y depuración para el inicio del ciclo del agua.
Si en origen nacen asociadas al ferrocarril, como medio de transporte colectivo, se debe trabajar sobre los nuevos sistemas de redes para garantizar accesibilidad, rodada, ferroviaria, aérea, así como la conectividad entre los diversos sistemas, recordando que la primera accesibilidad comienza por la información y esa está hoy en la Red.
En la Villa se necesita un marco de acuerdos , un tablero definido, una ilusión colectiva, unas reglas de juego, que fomenten la creación de los diversos servicios y ofertas que harán de nuestro destino una villa rica y compleja capaz de competir y responder a la demanda, por ello es necesario definir organismos permanentes de colaboración público-privada.
La conexión con el entorno, según la escala, la comarca, la provincia o la región, las sinergias, la oferta complementaria, el apoyo mutuo, y el marketing-mix deben ser tenidos en cuenta.
La búsqueda de un entorno saludable, los espacios naturales, el deporte, para disfrutar del ocio, para viajar , pero también para vivir (Real state Spa), desde las villas saludables, las Slow cities, las villas sostenibles, todas ellas deben estar dentro de un Villa termal.
La innovación presidirá las líneas de actuación, desde la energía “Pure energy” de Reykiavik, a la cosmética de La Roche Posay, pasando por todas las aplicaciones de las aguas y sus derivados.
La tematización, en función de sus singularidades, será el recurso principal para singularizar la oferta de cada localidad, dentro del marco conceptual de las villas termales.
La creación de la marca, la incorporación de contenidos, y la fijación de unos estándares se revelan como principios básicos de una estrategia compartida que se debe ambicionar a nivel europeo.
Pero ese PROYECTO debe también proponer un modelo de gestión, encuadrado en su entorno social y económico, un marco de actuación en el que se fijen los papeles de los diversos actores públicos y privados. El proyecto planteará unos objetivos alcanzables y los medios para conseguirlos, marcará unas reglas de juego y los árbitros de las mismas.
Las administraciones locales deberán presentar un plan atractivo e integrado, con una ordenación territorial acorde, que otorgue seguridad jurídica a la iniciativa privada, apueste por servicios públicos de calidad, los espacios adecuados, las redes de transportes, y las infraestructuras básicas.
De cara a las Administraciones Provincial y Autonómica es necesario plantear el papel que las Villas Termales tienen como motor de desarrollo rural, creadoras de redes de media escala, y reequilibrio territorial.
Ante el Estado, la transversalidad del fenómeno termal, en los ámbitos turístico, medioambiental, social, sanitario, industrial, y la necesidad de una visión integrada, en la segunda potencia turística mundial, con amplio y necesitado mercado para el desarrollo de nuevos productos.
En la escena europea es imprescindible la creación de alianzas, que difundan los valores de la cultura termal europea, hoy amenazada, y una lectura dinámica de la misma como motor de desarrollo económico, de sostenibilidad, de calidad de vida y de afirmación de un “european way of life”.
No podemos olvidar el papel fundamental de la iniciativa privada, para crear, gestionar y desarrollar el producto turístico, aquel que en definitiva conforma la experiencia turística, esa que es la razón de ser de la Villa termal.
Esa experiencia turística que permite generar empleo de calidad, y distribuir y multiplicar la riqueza en su entorno, con un producto más elaborado, de mayor valor añadido, y que genera más ingresos por recursos consumidos.
Ese PROYECTO es también el acuerdo de colaboración publico privada, garantía de éxito turístico pleno para un destino, como producto y como industria generadora de riqueza en el entorno, equilibrio del beneficio privado y colectivo que lo hace sostenible.
Dado el papel del estado Español en el concierto turístico internacional, España puede ser motor de una nueva forma entender el termalismo, partiendo de sus recursos, y de un sector privado fuerte y dinámico, como el español.
La definición de la marca Villas Termales de España, actuar de forma coordinada, y la redacción de un PLAN ESTRATEGICO DE LAS VILLAS TERMALES DE ESPAÑA que avance en el conocimiento detallado de las mismas, y que proponga medidas concretas de desarrollo y canales de financiación, de la administración estatal y sobre todo europea, son clave para el futuro.
Las administraciones estatal, y autonómicas debieran estar a la altura de las circunstancias y reconocer el papel de estos lugares como elementos clave de desarrollo rural, calidad de vida y sostenibilidad ambiental.
La sección de municipios con aguas minerales y termales, y cada uno de sus miembros, tienen ante si un reto apasionante, las Villas Termales del futuro, convertir sus villas en VITS: Very Important Thermal Spaces.
Imágenes de: Bath, Spa, Merano, Vals, Mondariz, Baden Baden.
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